martes, 18 de octubre de 2011

Andrés Soriano llegó a los cien partidos



Luego de recuperarse de una lesión, el Pollo Soriano volvió a la titularidad y lo hizo con dos goles y un gran triunfo por 4 a 0 ante Gimnasia Esgrima de Jujuy. Además, llegó a los 44 tantos con la camiseta auriazul y está cerca de convertirse en el máximo goleador en la historia del club por torneos de ascenso en el profesionalismo. Para ello, debe igualar los 49 de Luis Bonnet.

De esta manera el mellizo Soriano se convirtió en el cuarto jugador bohemio del actual plantel en llegar a los 100 partidos, pues Rodrigo Llinás, Nicolás Cherro y Carlos Arancibia ya acumularon tal cantidad de encuentros en el club.

lunes, 17 de octubre de 2011

Cuando tocaron fondo

En esta oportunidad cabe recordar el comienzo del profesionalismo en el país y cómo comenzó Atlanta por aquel entonces.
El mismo comenzó en 1931, y el primer campeonato lo ganó el club Atlético Boca Juniors. Por su parte, al bohemio no le fue para nada bien, pues culminó el primer torneo en la última posición y con varias goleadas. Sin embargo, por aquel entonces no existían los descensos.
Lo único que cabe recalcar de este triste recuerdo, son los triunfos ante el histórico rival, Chacarita y ante un grande como Racing. Por otra parte, el torneo que siguió (1932), tampoco fue muy positivo para los de Villa Crespo. Terminaron otra vez en la última posición junto con Tigre y Talleres.
Lo peor de todo, es que a mitad de aquel torneo el club se quedó sin plantel y tuvieron que contratar a jugadores paraguayos, que según las malas lenguas y las crónicas existentes, vivían debajo de las tribunas  y se tapaban los pies con papel de diario ya que la entidad no les otorgaba medias. Aquel año, Atlanta marcó un record: 60 jugadores en un mismo plantel para un sólo campeonato.

bohemios, un apodo que les queda bien

El apodo de bohemios tiene una gran historia por detrás, pues hasta el día de la fundación del club, una acción demostró que se lo tenían bien merecido. 
La reunión transcurría en una casa en Alsina 1100, pero al no sentirse a gusto, mudaron el encuentro a la plaza más cercana.  Posteriormente, comenzó la recorrida para conseguir una cancha propia. La primera fue en el barrio de Floresta, donde hoy se encuentran las intersecciones  Juan Bautista Alberdi y Avenida Escalada. Aquel estadio se inauguró en 1906 cuando le ganaron 3 a 1 a Estudiantes. Sin embargo esta cancha no prosperó y hubo que mudarse. 
Por ello, a partir de 1910, hasta 1918, Atlanta jugó en la nueva cancha de Caballito Sur. Que debió abandonar por disposición de la municipalidad. En el medio, la sede social se iba mudando. Pasó por el centro, Palermo, Congreso, Once y algunos lugares más. 
Luego, Atlanta volvió a Floresta, y comenzaron a ser locales en el Club Banco Nación, donde actuó hasta 1921.  Por aquel entonces el club ya poseía un jugador internacional y de selección, Mario Busso, quien jugó contra Uruguay el 25 de agosto de 1918, en la cancha de Gimnasia, ubicada en Palermo. 
Finalmente, en 1922 y con el apodo de bohemios bien puesto Atlanta inauguró oficialmente su cancha en el barrio de Villa Crespo, en la calle Humboldt. Ese encuentro se disputó ante River y concluyó 1 a 1. 

Emilio Bolinches, el último fundador bohemio



En esta sección se van a contar las  mejores historias, tanto las que tienen que ver con la creación de la entidad bohemia, como las grandes anécdotas desde los principios de la época profesional. En esta edición se va a homenajear a uno de los grandes fundadores del club de Villa Crespo. 

“Un día, me junte con mis amigos y fundamos un club”. Si, así de simple describió Bolinches la fundación del Club Atlético Atlanta. Por aquel entonces, las cosas se daban así, extrañas pero sencillas.  
Bolinches, hasta 1977 era el único fundador del club bohemio que seguía con vida.  Pues el fue uno de los que integró la primera reunión fundacional y quien propuso los colores. Además participó de la primera comisión directiva del club, en la casa de Tomás Sanz, ubicada en Alsina 1100. 
De esta manera se juntaron unos pesos para la pelota, un inflador y todo listo para iniciar las gestiones para que este club tuviera su fecha de nacimiento, que se dio el 12 de octubre de 1904. 

Si bien Bolinches era un excelente arquero, en los primeros encuentros amistosos que disputó el club en 1904 y 1905, se posicionó como defensor. Y luego, en 1906, cuando Atlanta se afilió a la Asociación y comenzó a disputar el torneo de la tercera categoría del fútbol argentino, comenzó su carrera como arquero. 
Su buen desempeño llevó a que en 1911, Alumni, el gran equipo de aquellos años, lo convocara para defender los tres palos. De esta manera el conjunto logró 9 de 11 campeonatos disputados y por supuesto contaron con la presencia del gran arquero bohemio, que un año después regresó al club, donde en julio de ese año lograron el ascenso a la primera división del fútbol argentino y Bolinches pudo protagonizar la categoría junto con  figuras de aquel momento como Agustín Cazenave, Alberto Chissotti, Tulio Álvarez, Santiago Cermesoni, José Deibe, Luis Célico y  Mario Busso, entre otros.
Entre 1912 y 1921, Bolinches fue presidente de la entidad, en la cual comenzaron las gestiones por encontrar un terreno que luego, con la siguiente gestión con Nicolás Corvellini como presidente, daría a luz a la inauguración del viejo estadio del club de Villa crespo. 
Siempre arquero y siempre recordado, por la fundación del club y por su gran paso por Alumni. Por ello, los medios lo recuerdan. A continuación, su última entrevista antes de morir, en 1976, producida por el diario “Crónica”.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Crónica de una muerte anunciada

Eramos 4. Que después de tantos años íbamos a presenciar el encuentro entre River Plate y Atlanta. Entre banderas ilusiones y cantos, nos sentamos frente al televisor para contemplar el partido esperado. Lo que nunca imaginamos era que aquel día íbamos a perder contra los millonarios 7 a 1.
El partido comenzó y poco a poco se fue notando el descenso de la ilusión y la fé que teníamos en el equipo bohemio. No lograba ninguna jugada clara y ya los dos señores mayores de la casa comenzaron a cambiar incesantemente de posición en el sillón.
1 a 0 y las palabras que se escuchaban eran: “ Y bueno, 1 a 0 con River no está nada mal muchachos”. Pero el número se fue abultando y al pasar de los minutos aquellos muchachos se fueron inquietando, hasta llegar al punto de un mal humor que alcanzó a Gustavo, quien revoleó un cenicero por el aire que rebotó en una ventana y cayó al vacío. Ni el penal a favor del mellizo Soriano bastó para alivianar aquella sensación de derrota.
Con un cenicero roto al igual que sus ilusiones, el camino de vuelta a casa parecía el camino a una hoguera, aquellos senderos que se atraviesan cuando ya uno no sabe que más hacer.
 En el edificio de en frente, la noche anterior, el 9 bohemio, Abel Soriano, había prendido en el balcón de su casa, algunas velas en muestra de su rezo para el acontecimiento del otro día. Se llegó a la conclusión de que ni cinco santuarios hubiesen salvado al equipo de Guiso. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Entrevista exclusiva con Abel Soriano




En una entrevista con PortalBohemio, Abel Soriano, figura en el equipo de Atlanta que logró el ascenso histórico, habla  de la relación que tiene con su hermano y de las claves de este conjunto campeón.
- Abel, alguna vez te trajo alguna repercusión jugar con tu hermano?
-Ninguna, por el contrario,  fueron todas buenas, formamos un grupo espectacular y tanto el cuerpo técnico como la dirigencia siempre nos dieron su apoyo.
-Te imaginas tu vida futbolística sin él?  Es decir, si el se hubiera dedicado a otra cosa vos hubieras seguido este camino?
-Somos dos personas completamente distintas, queremos diferentes cosas. Desde muy chiquitos que practicamos juntos. Pero si él no hubiese jugado al futbol no se si yo hubiera jugado. De adolescente yo veía que sus compañeros no eran tan buenos y me di cuenta que me podía gustar el futbol y luego  de dos lesiones pude igualarlo y me pone muy feliz jugar con el .Además,  verlo es un orgullo lo disfruto.
Luego, el delantero recordó cuando eran pequeños  ya comenzaban a fijar sus posiciones dentro del campo de juego: “Sucedía que  teníamos un garaje, va lo seguimos teniendo  y había una maceta y andres pasaba la maseta y yo cabeceaba rompimos un par de cosas pero yo me di cuenta que de 10 centros que  tiraba  sólo eran dos buenos entonces él me decía no no cambiemos mejor ( se rie) “
Andres y Abel soriano, dos goleadores y figuras del equipo de Villa Crespo, son automáticamente reconocidos por todos los seguidores del fútbol cuando se trata de Atlanta y el 9 opinó al respecto: “Me genera tranquilidad, sabemos que somos mellizos  y que entre los dos hicimos 33 goles que era el objetivo, pero sabemos con Andrés que no somos nos dos, sino que  tenemos  30 compañeros atrás. Se dio esto un poco por el marketing y pasamos mucho por la carrera de la tele y conocimos gente que nunca creímos conocer.  El mismo Sebastián Wainraich me manda  mensajes preguntando por mi hijo y es algo que sólo con el fútbol pudimos lograr y tratamos de disfrutarlo. Cuando salimos campeones fuimos a todos los programas que pudimos pero después ya no queríamos ir a ningún lado para que no se haga mediático, no buscábamos eso. Además, queríamos que vayan nuestros compañeros, así que participamos hasta que dijimos basta. Porque teníamos que disfrutar el momento todos.
Luego, el delantero admitió que la conexión con su hermano fuera de la cancha les dio una gran ventaja en este campeonato: “Con Andrés sacamos mucha diferencia mucha ventaja , tuve conversaciones con el que  nunca podría haber tenido con ningún compañero de otro club. Aunque me fue bien en otros clubes no es lo mismo, yo sé donde me tira centros  y  el sabe donde estoy parado.  Y el hecho de que tengamos 27 años nos transformó un poco en los referentes del equipo. Y la verdad es que nunca vi jugar a un equipo así. “

lunes, 5 de septiembre de 2011

Una cábala poco común

Pablo Guzmán, residente del barrio de Villa Crespo y fanático de Atlanta, tiene 52 años y el último campeonato, tuvo problemas de trabajo y no pudo presenciar casi ninguno de los encuentros.
Sin embargo, el día en el cual el bohemio estaba destinado a salir campeón, triunfo que le otorgaría el ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino, Guzmán se pidió el día y decidió ir a ver al club de sus amores.
 Lo que él nunca imaginó, era que su grupo de amigos lo iba a estar esperando en la puerta para no dejarlo pasar, pues alegaron que era una “cábala” el hecho de que él no vaya a los encuentros y que si lo dejaban pasar, cabía la posibilidad de que Atlanta perdiera. “No puedo creer haberme perdido ese partido, fue una fiesta inolvidable, pero tenía que respetar a mis amigos, que siempre vienen y si perdíamos me mataban”. Luego agregó: “Pude disfrutar todo lo que fue el festejo con los jugadores, así que me volví a mi casa más que contento, uno de los días más felices de mi vida, creo que hice lo correcto en no presenciar el partido. Si iba y perdíamos no me lo iba a perdonar nunca”.